"Es la capacidad para reconocer sentimientos en si mismo y en otros,
siendo hábil para gerenciarlos al trabajar con otros"
Daniel Goleman

¿Qué es la Inteligencia Emocional?
Una revisión de la literatura sobre los modelos de Inteligencia Emocional de los últimos 15 años, muestra la existencia de diferentes clasificaciones, que son en algún sentido, obligatorias y complementarias. Existen entonces, diferentes modelos que explican qué es la Inteligencia Emocional.

La propuesta científica más aceptada es la hecha por Mayer y Salovey (1997), que considera la inteligencia emocional como una habilidad mental. En este sentido, los autores expresan que la Inteligencia Emocional envuelve la capacidad para percibir precisamente, evaluar y expresar emociones; la capacidad para acceder y/o generar sentimientos cuando ellos facilitan el pensamiento; la capacidad para comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la capacidad de regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual.

Por otro lado, Reuven Bar-On (2006) propone un modelo más amplio que el anterior y define la inteligencia emocional-social como un conjunto de competencias, habilidades y facilitadores sociales y emocionales interrelacionadas; que determinan qué tan efectivamente nos entendemos y expresamos, comprendemos a los demás y nos relacionamos con ellos y afrontamos las demandas diarias.

Richard Boyatzis y Daniel Goleman presentan un modelo con cuatro dimensiones esenciales (Boyatzis et al., 2000; Goleman, 2001): Conciencia de uno mismo; incluyendo la conciencia emocional, precisa auto evaluación y auto confianza. Conciencia Social; incluyendo empatía, orientación al servicio y conciencia organizacional. Autogestión; incluyendo autocontrol, fiabilidad, cuidado, adaptabilidad, orientación al logro e iniciativa. Gestión de relaciones que incluye el desarrollo de los demás, influencia, comunicación, gestión de conflictos, liderazgo, ser catalizador de cambios, crear lazos, trabajo en equipo y colaboración.

Petrides y Furnham (2001) proponen una distinción más amplia entre IE como rasgo y IE como habilidad, que no se basa en el modelo teórico ‘per se’, sino en los instrumentos de medida que cada modelo utiliza para medir y operacionalizar la inteligencia emocional. La IE como capacidad se refiere al potencial real de un sujeto para reconocer, procesar y utilizar la información con carga emocional. Se mide con pruebas de rendimiento máximo, con respuestas correctas e incorrectas y pertenece al dominio de la capacidad cognitiva. La IE como rasgo se referiría a “una constelación de disposiciones comportamentales y autopercepciones concernientes a las capacidades propias para reconocer, procesar y utilizar las informaciones con carga emocional”. La IE entendida como rasgo abarca varias disposiciones del dominio de la personalidad, como la empatía, impulsividad y asertividad; así como elementos de la inteligencia social y de la inteligencia personal que son medidos en forma de habilidades autopercibidas. La inteligencia emocional así entendida, se mide a través de medidas de autoinforme y pertenece al dominio de la personalidad. Además de estos modelos existen propuestas pseudo-científicas con cierta intención comercial y más fines de divulgación que científicos (Cooper & Sawaf, 1997; Elías, Tobías, & Friedlander, 1999; Shapiro, 1997; Weisinger, 1997).

Fuentes: Psicothema, edición especial sobre Inteligencia Emocional, 2006 Vol.18. Descargado de www.psicothema.com


Asociación Argentina de
Terapia Cognitiva

Honorable Cámara de Diputados de la Nación

Asociación de Psicopedagogos de Capital Federal

Unión Industrial de la
Provincia de Buenos Aires